El celo en las gatas: señales y qué hacer
Maullidos intensos, posturas raras y ganas de escapar: así se ve el celo felino. Qué es normal, qué esperar del macho y por qué esterilizar es la solución.
Si tu gata de repente maúlla sin parar, se retuerce en el piso y parece “poseída” por las noches, lo más probable es que esté en celo, no enferma ni loca. Es un proceso hormonal completamente normal, pero también es la señal más clara de que ya es momento de hablar de esterilización.
Qué es el celo y a qué edad empieza
El celo (o estro) es la fase del ciclo reproductivo en la que la gata es fértil y busca activamente aparearse. A diferencia de los perros, las gatas son poliéstricas estacionales: pueden tener varios ciclos de celo seguidos durante la temporada reproductiva, que en México, por el clima templado-cálido de gran parte del país, puede extenderse casi todo el año.
Lo que sorprende a muchas familias es qué tan pronto puede empezar: algunas gatas entran en su primer celo desde los 4 a 6 meses de edad, mucho antes de estar físicamente desarrolladas del todo. No es raro que una gatita “bebé” en apariencia ya esté teniendo ciclos hormonales completos.
Las señales del celo: cómo reconocerlo
El celo felino tiene un cuadro de conducta bastante característico. Estas son las señales más comunes, que suelen aparecer juntas:
- Maullidos intensos y persistentes, distintos al maullido habitual: más graves, prolongados y frecuentes, sobre todo de noche. Mucha gente los describe como “quejidos” o gritos.
- Postura de lordosis: la gata agacha el pecho hacia el piso, levanta la cadera y mueve la cola hacia un lado, a veces “pisando” con las patas traseras. Puede adoptarla al tocarle la espalda baja.
- Más cariñosa de lo normal: se frota contra piernas, muebles y objetos con más insistencia, busca contacto constante.
- Marcaje y necesidad de escapar: puede intentar salir de casa con más determinación de la habitual, incluso gatas que normalmente no muestran interés en el exterior.
- Inquietud general: menos apetito, más movimiento, dificultad para asentarse a descansar.

El ciclo: cada cuánto se repite
Si la gata no se aparea, el celo dura entre unos días y hasta dos semanas, y luego puede repetirse cada 2 a 3 semanas mientras dure la temporada reproductiva. Esto significa que una gata no esterilizada puede pasar buena parte del año en ciclos de celo casi continuos, algo agotador tanto para ella como para quienes viven con ella.
| Aspecto | Qué esperar |
|---|---|
| Edad de inicio | Desde los 4-6 meses |
| Duración de cada celo | Días hasta ~2 semanas si no hay apareamiento |
| Frecuencia de repetición | Cada 2-3 semanas en temporada |
| Temporada reproductiva | Puede ser casi todo el año en climas templados |
| Sangrado visible | Poco o nulo (a diferencia de las perras) |
Y el macho, ¿también cambia de conducta?
Los gatos machos no tienen un ciclo de celo propiamente, pero sí reaccionan de forma muy marcada cuando detectan, por el olfato, que hay una hembra en celo cerca (incluso a varias cuadras de distancia). Los cambios típicos incluyen:
- Marcaje de orina más frecuente e intenso, incluso dentro de casa
- Intentos de escape mucho más insistentes que de costumbre
- Peleas con otros machos por el acceso a la hembra, con el riesgo de heridas, abscesos y contagio de enfermedades como FIV
- Vocalización y agitación general
Este comportamiento es una de las razones por las que la esterilización también se recomienda en machos, y no solo por control reproductivo: reduce marcaje, escapismo y peleas territoriales de forma notable.
Por qué la esterilización es la solución de fondo
Más allá de evitar el estrés del celo repetido, esterilizar tiene beneficios de salud comprobados y es clave para el bienestar animal en México:
En las hembras, elimina por completo el riesgo de piometra (una infección uterina grave y potencialmente mortal, común en gatas mayores no esterilizadas) y reduce drásticamente el riesgo de tumores mamarios, sobre todo si se realiza antes del primer o segundo celo.
En los machos, reduce el marcaje territorial, el escapismo y las peleas, además de eliminar el riesgo de tumores testiculares.
Para la comunidad, cada camada no planeada contribuye a la sobrepoblación felina, un problema real en México donde miles de gatos terminan en situación de calle o en refugios saturados. Esterilizar a tu gata (y a tu gato) es, sin exagerar, uno de los actos de responsabilidad más importantes que puedes tomar como tutor.
Puedes revisar todos los detalles del procedimiento —edad ideal, cuidados antes y después, mitos comunes— en nuestra guía completa de esterilización en gatos.
Qué NO hacer durante el celo
- No regañes ni castigues a tu gata por maullar o adoptar posturas de celo: es fisiología, no mala conducta.
- No la dejes salir “para que se calme”: el riesgo de escape, pelea o preñez no planeada es real.
- No esperes a “que termine de crecer” para esterilizar si ya está mostrando señales de celo; consulta directamente con tu veterinario sobre el momento adecuado.
Si en casa conviven varios gatos y uno de ellos entra en celo, revisar cómo funcionan las dinámicas entre gatos también ayuda; nuestra guía sobre cómo presentar dos gatos tiene principios útiles sobre manejo de espacios y tensión entre felinos. Y si el maullido excesivo se te hace difícil de sobrellevar, revisa también nuestra guía sobre por qué el gato maúlla mucho.
Para agendar la cirugía, consulta nuestro directorio de veterinarias y elige una clínica cercana con experiencia en esterilización felina.
Revisión: contenido revisado por Equipo veterinario Experto en Mascotas. Esta información es educativa y no sustituye la consulta veterinaria.