Cíclido Convicto
Cíclido centroamericano muy resistente, con franjas negras características y un temperamento territorial que lo hace ideal para observar, no para comunitarios pacíficos.
- Pequeño
- Territorial
- Agresivo
El cíclido convicto (Amatitlania nigrofasciata) es uno de esos peces que te dejan pegado al acuario: sus franjas negras verticales sobre un cuerpo gris-azulado —el «uniforme de presidiario» que le da el nombre— son inconfundibles, y su personalidad enérgica y territorial hace que cada día haya algo nuevo que observar. Es resistente como pocos, come casi cualquier cosa y se reproduce con una facilidad asombrosa. La única advertencia importante: este pez no es para un acuario comunitario tranquilo. Si eso no te espanta, es uno de los mejores primeros cíclidos que puedes tener.
El acuario que necesita
Para una pareja de convictos, el mínimo real es un acuario de 80 litros; con 100 o más litros estarás más cómodo, sobre todo cuando lleguen las crías. Aunque el pez en sí mide entre 8 y 12 cm en la adultez, su carácter exige espacio y una decoración pensada para él.
Los parámetros de agua que tolera son amplios —una de sus grandes virtudes:
- Temperatura: 22 – 30 °C (funciona incluso sin calentador en climas templados de México, aunque un termostato da más control)
- pH: 6.5 – 8.0 (aguanta un rango amplio; no necesitas agua especialmente blanda ni especialmente dura)
- Dureza (GH): 10 – 20 °dGH
La filtración debe ser buena: los cíclidos son excavadores activos y removerán el sustrato constantemente, lo que enturbia el agua y satura el filtro más rápido de lo habitual. Un filtro de canasta o un HOB con capacidad para el doble del volumen del acuario es lo mínimo recomendable. Cambia el 25–30 % del agua cada semana.
La decoración es clave para su bienestar y para gestionar la agresión. Añade cuevas, macetas de barro volcadas, troncos o rocas apiladas que formen escondites y zonas delimitadas. Cuando estén en época de cría, la pareja elegirá una cueva como nido y la defenderá con ferocidad; tener varios refugios reduce el estrés entre ellos. El sustrato puede ser arena fina o grava; de todas formas, el convicto lo moverá a su antojo.
Las plantas son decorativas pero opcionales: este pez las arranca con frecuencia al excavar. Si quieres verde, opta por Anubias o Java Fern atados a rocas o madera, que no están plantados en el sustrato y sobreviven mejor al embate del convicto.
Carácter y compatibilidad
Aquí está el punto que más importa entender antes de comprar un convicto: este pez es territorial y agresivo, especialmente durante la reproducción, que ocurre con frecuencia y casi sin que tengas que hacer nada para provocarla. Una pareja en cría es capaz de intimidar y lastimar a peces mucho más grandes que ellos; son famosos entre los aficionados por «gobernar» el acuario entero cuando tienen alevines que proteger.
Esto no significa que sea un pez «malo»; significa que su comportamiento es intenso e interesante, perfecto para quien quiera observar dinámicas reales de territorialidad y cuidado parental. Pocos espectáculos en acuariofilia superan ver a una pareja de convictos vigilando y guiando a cientos de alevines por el acuario.
Lo que funciona bien:
- Una pareja sola en su propio acuario: la opción más sencilla y gratificante.
- Combinación con otros cíclidos robustos de tamaño similar o mayor en acuarios grandes (150 litros o más), con muchos refugios y zonas visuales separadas.
- Con plecos acorazados grandes (Pterygoplichthys), que aguantan la agresión y limpian el fondo.
Lo que debes evitar:
- Peces pacíficos de talla pequeña: guppies, mollies, tetras, corydoras. Los convictos los perseguirán o matarán, especialmente en época de cría.
- Bettas u otros peces con carácter territorial moderado: saldrán perdiendo.
- Acuarios comunitarios mixtos donde quieras tener armonía: el convicto romperá esa paz.
Si tienes un acuario comunitario con peces delicados, el convicto no es para ese espacio. Si tienes —o quieres montar— un acuario específico de cíclidos, es una elección excelente. Conoce más sobre las opciones disponibles en la sección de peces de acuario.
Alimentación
El cíclido convicto es omnívoro y come prácticamente de todo, lo que simplifica mucho su mantenimiento. Su base alimenticia son pellets o gránulos de calidad para cíclidos, que tienen el tamaño y la formulación adecuados para un pez de fondo y medio activo. Las escamas también funcionan, aunque los pellets que se hunden son preferibles porque este pez come mejor en el nivel medio o en el fondo.
Complementa 2 o 3 veces por semana con:
- Alimento vivo o congelado: gusanos de sangre (bloodworms), artemia, dafnia o lombriz de tierra (cortada en trozos pequeños)
- Verduras blanqueadas: pepino, calabacita, espinaca (30 segundos en agua caliente para que se hundan)
- Tabletas de espirulina o algas
La regla de cantidad es la misma que para todos los peces de acuario: ofrece lo que consuman en 2 minutos, dos veces al día. El exceso de alimento se hunde y descompone rápido en un acuario con excavadores activos como los convictos, disparando los niveles de amoniaco. Si tienes dudas sobre las porciones, revisa la guía de cuánto alimento dar a los peces.
Durante la época de cría, la pareja puede comer menos de lo habitual: están muy enfocados en proteger el nido. No fuerces las porciones; vuelve a la rutina normal cuando se calmen.
Salud
Una de las razones por las que el convicto es el «primer cíclido» recomendado para muchos acuaristas es su robustez. Tolera variaciones de temperatura, calidad de agua mediocre (dentro de lo razonable) y condiciones que a otros peces los harían enfermar. Dicho esto, los problemas de salud aparecen cuando el descuido se prolonga.
Las enfermedades más frecuentes son:
- Punto blanco (ich): puntitos blancos en el cuerpo y las aletas, causados por el parásito Ichthyophthirius multifiliis. Generalmente aparece tras un cambio brusco de temperatura o estrés. Se trata subiendo la temperatura a 28–30 °C y con medicamentos específicos para ich. Consulta nuestra guía de punto blanco en peces para el protocolo completo.
- Podredumbre de aletas: bordes de aletas con aspecto raído o decolorado. Causa bacteriana, asociada a mala calidad del agua. Mejora con cambios más frecuentes de agua y, en casos moderados a graves, con antibiótico acuático.
- Hexamitosis (hoyos en la cabeza): pequeñas erosiones o «cráteres» en la cabeza y la línea lateral. Es más frecuente en cíclidos mal alimentados o con agua con altos nitratos crónicos. El tratamiento incluye metronidazol en el alimento o en el agua, y mejorar la dieta con más variedad.
- Infecciones bacterianas secundarias: pueden aparecer después de peleas (los convictos se lastiman entre sí cuando no están bien emparejados). Las heridas abiertas se infectan si el agua no está limpia; trata con antibiótico acuático o sal de acuario sin yodo para aliviar el estrés.
Prevención: el ciclo de nitrógeno estable, cambios semanales de agua y no meter peces incompatibles en el mismo espacio resuelven el 80 % de los problemas de salud del convicto. Cualquier pez nuevo que vayas a añadir —aunque sea otro convicto— ponlo en cuarentena al menos 2 semanas en un acuario separado antes de integrarlo.
¿Es el cíclido convicto para ti?
El convicto es ideal si buscas un pez con personalidad real, que te reconozca cuando te acerques al acuario, que sea fácil de mantener desde el punto de vista de parámetros y alimentación, y que te dé el espectáculo único de observar a una pareja criar, cuidar huevos y guiar a sus alevines. Pocas experiencias en acuariofilia son tan fascinantes como esa.
No es el pez adecuado si quieres un acuario comunitario con guppies, tetras y corydoras viviendo en armonía. Tampoco si no tienes espacio para un acuario dedicado de al menos 80 litros.
Lo que sí te ofrece el convicto es una curva de aprendizaje muy gentil en todo lo que tiene que ver con el manejo del agua —es muy tolerante— con la única exigencia real de planear bien su compañía y su espacio. Si eso encaja con lo que buscas, es difícil encontrar un primer cíclido más gratificante.
Enfermedades comunes
- Punto blanco (ich)
- Podredumbre de aletas
- Hexamitosis (hoyos en la cabeza)
- Infecciones bacterianas
Revisión: contenido revisado por Equipo veterinario Experto en Mascotas. Esta información es educativa y no sustituye la consulta veterinaria.