Otitis en perros: síntomas y tratamiento
Rascado constante, sacudidas de cabeza y mal olor en el oído son señales de otitis. Aprende a detectarla, prevenirla y cuándo ir al veterinario.
Si tu perro se rasca la oreja sin parar, sacude la cabeza a cada rato y al acercarte notas un olor fuerte que sale del oído, lo más probable es que tenga otitis: una inflamación del conducto auditivo, casi siempre acompañada de infección por bacterias o levaduras. Es uno de los motivos de consulta veterinaria más comunes en México y, aunque suele resolverse bien, el tratamiento depende de la causa: por eso necesita diagnóstico veterinario y no las gotas que le funcionaron al perro del vecino.
Síntomas de otitis en perros
La otitis rara vez pasa desapercibida. Estas son las señales que debes buscar:
- Rascado insistente de la oreja o de la zona alrededor, a veces hasta lastimarse.
- Sacudidas de cabeza frecuentes, como si quisiera “sacarse algo” del oído.
- Mal olor que sale del conducto: es de los signos más confiables de infección.
- Cerumen oscuro o secreción: café, amarillenta o casi negra (esta última es típica de ácaros).
- Oreja roja, caliente o engrosada por dentro.
- Dolor al tocarla: se queja, se aparta o incluso puede lanzar una mordida si le tocas la oreja.
- Cabeza ladeada hacia el lado del oído afectado.
Uno solo de estos signos ya amerita revisar; dos o más juntos, sobre todo rascado + olor + sacudidas, prácticamente confirman que algo pasa en ese oído.
Por qué da otitis
El conducto auditivo del perro tiene forma de “L”: primero baja en vertical y luego gira en horizontal hacia el tímpano. Esa forma retiene humedad y cerumen con facilidad, y crea el ambiente perfecto para que bacterias y levaduras crezcan de más. Las causas más frecuentes:

- Humedad: agua que entra al oído en el baño, la alberca o la playa y no se seca. Es el detonante clásico de la llamada “otitis del nadador”.
- Alergias: alimentarias o ambientales. Son la causa de fondo más común detrás de la otitis que se repite una y otra vez, porque la piel del conducto se inflama de forma crónica.
- Ácaros del oído (Otodectes cynotis): más frecuentes en cachorros; producen un cerumen oscuro, seco y con aspecto de café molido, y sí se contagian entre animales.
- Cuerpos extraños: espigas de pasto, semillas o tierra que entran al conducto durante el paseo, igual de traicioneros que las garrapatas que a veces se esconden dentro de la oreja (si encuentras una, aquí te explicamos cómo quitar una garrapata).
- Conformación de la oreja: orejas caídas que tapan el conducto y no dejan ventilar, o pelo abundante dentro del canal que atrapa cerumen y humedad.
Razas más propensas a la otitis
| Raza | Por qué es propensa |
|---|---|
| Cocker spaniel | Orejas largas y caídas que sellan el conducto; predisposición a otitis crónica |
| Labrador y golden retriever | Les encanta nadar y tienen orejas caídas: humedad atrapada |
| Basset hound | Orejas enormes que cubren por completo la entrada del oído |
| Poodle | Pelo que crece dentro del conducto y atrapa cerumen y humedad |
| Bulldog y shar pei | Conducto auditivo estrecho que ventila y drena mal |
| Pastor alemán | Predisposición a alergias cutáneas que inflaman el conducto |
Que tu perro sea de oreja parada no lo salva: cualquier perro puede desarrollar otitis si se combinan humedad, alergia o un cuerpo extraño.
Por qué NO debes automedicar el oído
Es tentador comprar unas gotas en la veterinaria de la esquina o usar las que sobraron de otra ocasión, pero es mala idea por razones concretas:
- No todas las otitis son iguales. Bacterias, levaduras y ácaros se tratan con medicamentos distintos; unas gotas contra levaduras no hacen nada contra ácaros, y viceversa.
- Si el tímpano está perforado, algunas gotas dañan el oído interno. Ciertos medicamentos que son seguros con el tímpano íntegro resultan tóxicos para el oído medio e interno cuando está roto, y pueden causar sordera o problemas de equilibrio. Solo el veterinario puede verificarlo mirando con otoscopio.
- El diagnóstico correcto requiere citología. Con una muestra del cerumen vista al microscopio, el veterinario identifica en minutos si el problema son bacterias, levaduras o ácaros, y elige el tratamiento que sí va a funcionar.
Y por favor: nada de remedios caseros. Ni agua oxigenada, ni alcohol, ni vinagre, ni aceites, ni hisopos metidos al fondo del conducto. Irritan la piel ya inflamada, pueden empujar la suciedad más adentro y complicar un cuadro que era sencillo.
Cómo limpiar los oídos en casa (prevención, no tratamiento)
La limpieza regular es la mejor prevención, pero ojo: se hace en oídos sanos. Si ya hay dolor, olor o secreción, primero al veterinario.
- Usa una solución limpiadora de uso veterinario (la venden en cualquier veterinaria, entre $150 y $350 MXN aprox.). Llena el conducto con la cantidad que indique el producto.
- Masajea la base de la oreja durante 20 a 30 segundos: escucharás un sonido como de chapoteo, señal de que el líquido está trabajando.
- Deja que sacuda la cabeza: así expulsa el limpiador junto con el cerumen suelto. Hazlo en un lugar fácil de limpiar.
- Retira lo visible con un algodón o gasa, solo en la parte de la oreja que alcanzas a ver. Nunca introduzcas nada en el conducto.
¿Cada cuánto? Depende de la raza: en perros de oreja parada y oído limpio, una vez al mes o incluso menos basta; en razas propensas (orejas caídas, nadadores, poodle), cada 1 a 2 semanas. Limpiar de más también irrita.
Cuándo ir al veterinario
La limpieza en casa es prevención; en cuanto aparecen estos signos, ya es terreno del veterinario:
- Dolor evidente al tocar la oreja.
- Secreción de cualquier tipo o mal olor fuerte.
- Rascado que no cede en 24 a 48 horas.
- Cabeza ladeada persistente.
- La oreja se inflama “como globo” (hematoma auricular por tanto sacudirse).
Detectada a tiempo, la otitis externa se resuelve en una o dos semanas con el tratamiento correcto. Lo que marca la diferencia es no dejarla avanzar: revisa los oídos de tu perro una vez por semana —un vistazo y una olidita bastan— y actúa al primer rascado sospechoso.
Revisión: contenido revisado por Equipo veterinario Experto en Mascotas. Esta información es educativa y no sustituye la consulta veterinaria.